Natalia Arroyo
Rachele Arciulo

“Nadie podrá entender lo que siento cuando trabajo en un campo de fútbol”

Miriam Zamora “Zeta”, 21 años, preparadora física en el FC Levante Las Planas (Preferente y Juvenil A femenino), entrenadora del Infantil A del CE Seagull (también había sido previamente segunda entrenadora de un equipo masculino de base de la UE Sant Andreu) y exfutbolista del CF Lloreda (1 temporada) y CE Seagull (3 temporadas). Es graduada en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte, hizo las prácticas como preparadora en el Nacional Femenino del RCD Espanyol y en septiembre empezará el máster de Rendimiento, Tecnificación y Alto Nivel (RETAN) enfocado a deportes colectivos.

¿En qué consiste tu trabajo?

El primer objetivo de un preparador físico es prevenir las lesiones y aumentar el rendimiento de sus jugadoras. De los calentamientos se debería encargar una preparadora física, tanto en los entrenamientos como en los partidos, pero una condición que he puesto para este año es también intervenir durante los entrenamientos. El entrenador puede preparar un juego de posición trabajando tercer hombre, por ejemplo, y yo, si quiero incluir fuerza explosiva, incluyo una consigna para que se dé esto. Él está trabajando lo suyo y yo también lo mío. Sin meterme en la labor del entrenador, ambos sumamos.

¿Qué te aporta tu profesión?

A día de hoy, cumplir mi pasión per el entrenamiento, y en un futuro, mi pasión por viajar. La única forma que se combinen las dos cosas es el alto rendimiento. En el Espanyol me han permitido vivirlo y me he dado cuenta que realmente es lo que quiero. Por lo tanto, voy a trabajar lo que haga falta por pertenecer a un club deportivo que me permita vivir de ello, aunque sea fuera de aquí.

Hablas del Espanyol. ¿Cómo fue tu período de prácticas en el club?

La temporada pasada estuve haciendo prácticas de preparadora física en el Nacional femenino, y fue un año espectacular, el mejor de mi vida, con todo lo que llegué a aprender y, además, gracias a gente como Lauren Florido -coordinador del femenino-, que fue quien me dio la oportu nidad.

A pesar de que ahora estés tan volcada con el fútbol femenino, des de ámbitos diferentes, te costó mucho empezar a jugar.

Sí. He jugado los últimos cuatro años a fútbol, aunque ya hacía muchos años que quería jugar, pero mis padres, por razones diversas y personales, decidieron no darme esa oportunidad. Una de esas razones era que, aunque ahora sí que se me da bien estudiar, de pequeña no aprobaba, y para ellos mi formación y mis estudios siempre han sido lo primero. Tuve muchos años de insistir e insistir, y al final todo pasó por hacerle una carta a mi padre, en la que se emocionó y me dejó jugar a fútbol. A mi padre nunca lo había visto llorar y lloró con esa carta. Ahora a él se le cae la baba, fue quien me llevó al Espanyol y quien lo vive todo cerca de mí.

Pero seguro que jugabas a fútbol en algún sitio.

Claro, jugaba en el patio. Pero también hay una experiencia que creo que mis padres aún no saben. Cuando salía del colegio, ellos pensaban que me iba a la biblioteca a hacer la faena, pero me iba a jugar a San Roque a una asociación para niños que no podían pagar el fútbol (FAC Sant Roc). Jugábamos los viernes y entrenábamos dos días entre semana. Para que mis padres no se enteraran, yo salía un poquito antes de entrenar y con un monopatín que tenía me iba corriendo hasta la academia. Me saltaba la biblioteca e iba a inglés (Lingua). Y eso lo hice durante un año y pico.

¿Cómo viviste ese tiempo en que se te negaba la posibilidad de jugar a fútbol?

Estuve años queriendo disfrutar de un nuevo deporte. No todo el mundo tiene esa dificultad por disfrutar de algo que realmente le gusta y se lo niegan continuamente, teniéndolo que disfrutar a escondidas. Esa es la razón por la que ahora le dedico todo el tiempo que puedo y no sólo por mí. Cuando trabajo con mis jugadoras, sobre todo mis enanas del Seagull, que tienen la edad con la que yo realmente quería formar parte de un equipo (por eso trabajar con esa edad es tan importante para mí), planteo todo aquello que a mí me hubiera gustado hacer a su edad y no pude. Yo no tuve la posibilidad de disfrutar muchas cosas (torneos, campus, conocer jugadoras, entrenar de una cierta manera, etc.) pero ahora tengo la opción de que otras sí lo hagan. Nadie podrá entender lo que siento por dentro cuando trabajo en un campo de fútbol. Deben vivir lo que yo he vivido para comprenderlo.

Preparadora, entrenadora y jugadora. ¿Cómo compaginas tantas funciones?

Este año me ha afectado, porqué me han juzgado mucho por trabajar en diferentes clubes. Al final, no es un orgullo para mí trabajar en varios clubes, pero a día de hoy, me parece más provechoso para mi formación establecer contactos y tratar con personas de diferentes clubes. Hay gente que me dice: “estás comprometida con muchas cosas, y luego no cumples al 100%”. Pero entre los clubes y yo existen unos acuerdos que me permiten compaginarlo todo.

¿Cuáles son tus límites en el fútbol?

Yo nunca me pongo límites. Como jugadora lo he dejado (independientemente de la categoría en qué pudiera jugar), lo tengo claro, porqué mi sueño es otro y si sigo como jugadora, no me voy a poder acercar a él. Ha sido duro, porqué he estado muchos años detrás para que mis padres me dejaran jugar, lo he conseguido y ahora tengo que tomar la decisión y ha sido súper difícil. Pero lo que me gusta y lo que me apasiona se solapan. Ser entrenadora me gusta, pero mi sueño es ser preparadora física. Ahora sí que puedo compaginármelo, pero sé que al nivel que quiero llegar, al final tendré que dejar el fútbol base.

Haciendo balance de estos años en el fútbol, ¿para quién tendrías las mayores palabras de agradecimiento?

Si hablamos de personas, para quienes han apostado y siguen apostando por mí como Jordi Ferrón, Lauren Florido, Carlos Sánchez, Ferran Cabello y alguna otra persona que lo hará próximamente. Y en cuanto a clubes, a pesar de que acepte las propuestas y quiera seguir formándome en otros equipos o ámbitos, siempre recordaré que Seagull fue quien me abrió las puertas para iniciar mi formación y donde sigo teniendo el placer de trabajar.

¿Cómo te definirías como persona?

No tengo una vida perfecta, pero tengo la vida que siempre he deseado vivir. Me considero una persona ambiciosa, con ganas de conseguir todo aquello que me propongo. Esto no es positivo siempre. En mi caso, muchas veces he dejado a gente que quiero de lado, por aspectos relacionados con mi pasión. Nadie me asegura que vaya a conseguirlo, pero sólo espero que las ganas e ilusión no desaparezcan para no dejarlo de intentar.[...]