3a Edición
UE Cornellà

MARTA TURMO, DE VILASSAR DE MAR A ESTADOS UNIDOS

UE Vilassar de Mar, FC Barcelona, CE Sant Gabriel, Monroe College Mustangs y Franklin Pierce University han sido los equipos por los que ha pasado Marta Turmo. En 2015 decidió dejar la costa del Maresme por la lejanía yanqui. Pero nada vacaciones, la joven futbolista catalana ha compaginado sus últimas tres temporadas jugando en dos universidades de Estados Unidos y sacando adelante sus estudios de Business.

¿Por qué te fuiste a Estados Unidos?

En mi último año en el Barça y jugando con la selección española, me comentaron que había la oportunidad de recibir una beca deportiva para ir a jugar y estudiar a Estados Unidos. Me gustó la idea, pero lo veía muy lejos. De todas maneras, lo pensé en casa y comencé a buscar universidades y a hablar con entrenadores. No fue hasta que hablé con Jonathan Garbar, que ha sido mi entrenador durante estos tres últimos años, que me decidí: me voy. Me gustó su forma de ser, su filosofía del juego, su manera de entrenar y de tratar a las jugadoras.
Sentí ese “feeling” con él y no pude desaprovechar la oportunidad. Fue en el 2015, con 18 años, y aunque echo mucho de menos a mi familia y a mis amigos sé que está siendo una de las mejores experiencias de mi vida, se lo recomendaría a cualquier persona. Soy una chica muy de estar en casa y me cuesta vivir lejos de mi familia. Además, allí la gente es mucho más fría que en España, lo que complica un poco más la situación en los días difíciles, pero si lo he conseguido afrontar estos últimos 3 años, lo voy a conseguir hasta el final.


¿Qué vio este equipo de Nova York (Monroe College Mustangs) en una futbolista de Vilassar?

Mi entrenador me dijo que había visto vídeos míos jugando y que le interesaba mucho la pieza especial que yo podría ser dentro de su equipo. Tenía jugadoras buenas, pero le faltaba una jugadora referente, y a mí me gusta tener la responsabilidad de ser la última jugadora. Delante del peligro y de partidos importantes le digo a mis compañeras “miradme a mí, que yo os guío”, “no tengáis miedo, que yo os cubriré”. No tengo ni un problema en dar la cara por mi equipo, al contrario, es una de las características que me define.


Y a los dos años, cambias de equipo…

Cambié de equipo en el momento en qué me gradué. Estaba jugando en un junior college, con lo cual solo podía jugar dos años allí y graduarme con el associate’s degree. Fue una decisión complicada, visité diferentes universidades como Kansas University, University of Central Florida o Ball State University, universidades con una estructura increíble, de película. La decisión la tomé guiándome por el corazón y pensando dónde iba a ser más feliz. Mi entrenador se fue del junior college para ser entrenador de una universidad (Franklin Pierce University) y nos dijo a unas compañeras y a mí que si queríamos irnos con él, nos ofrecía una beca completa. No lo dudé, en ese momento era todo lo que yo quería y no me arrepiento de la decisión que tomé.

¿Qué tal te encuentras en tu nuevo equipo y en tu nueva universidad?

Esta última temporada personalmente ha sido la mejor en mi carrera futbolística. La liga es súper competitiva pero yo me he sentido a la altura en todo momento. Técnicamente siento que he mejorado mucho desde que llegué y físicamente estaba volando. He jugado durante tres meses 90 minutos cada miércoles y cada sábado y no he tenido ni una lesión ni he tenido que pedir el cambio porque siento que no puedo más. He sido elegida en el 11 ideal de mi conferencia y de la región, lo cual hace que me sienta premiada después de una buena campaña. Mi mayor desafío es el frío y el estar incomunicada con una gran ciudad. Muchas veces me he sentido como atada, que quiero salir y no puedo pero siempre acabo encontrando la manera de ser feliz. Tengo que agradecer a mi familia por hacerlo todo mucho más fácil, por apoyarme en cada paso y cada decisión desde el minuto 0. A mis amigas, por hacer que la distancia de aquí a allí disminuya cada vez que las veo por FaceTime. Y a Bruna, que es la persona que más me conoce en los Estados Unidos, con la que he convivido mis tres años y he compartido habitación los dos últimos, por aprender, crecer y vivir esta experiencia conmigo. Por aguantarme los días que no me aguanto ni yo.

¿Te gustaría quedarte unos cuantos años allí?

Mi idea es hacer el máster en Estados Unidos, compaginarlo con el fútbol (como hasta ahora) y después, si pudiera, estaría encantada de continuar jugando como profesional.

¿Qué diferencias hay entre el fútbol profesional y el universitario en Estados Unidos?

No veo mucha diferencia, porque en el deporte universitario se entrena mucho. Aquí (en Catalunya) en fútbol base las chicas quizás entrenan dos días a la semana y en fútbol profesional entrenan cinco. Allí, en la universidad entrenamos muchísimo, tanto físicamente como futbolísticamente, y además tenemos muchas facilidades para compaginarlo con los estudios.

¿Cómo ves tu futuro como futbolista?

No es mi prioridad ahora (el futuro), pero obviamente como niña que ama el fútbol desde pequeña es una cosa que tengo en mente. Me gustaría poder seguir jugando hasta cansarme o sentir que el fútbol me está impidiendo seguir el camino que quiero.[...]