2a Edición
Soraya Ortega

Llegaste a uno de los mejores equipos de la Liga, el Atlético, después de una loca aventura con el Valencia.


Sí, un día, mientras estaba en clase, me llamó Pedro Malabia, del Valencia: “queremos contar contigo para la Copa de la Reina”. Yo tenía todavía contrato con el Sant Gabriel y estaba estudiando. “¿Cuando queréis que vaya?”. “Jueves (era martes), en Japón”. Estaba alucinando. ¿Japón? ¡Me voy de cabeza! No tuve problemas por parte del instituto y al Sant Gabriel se lo expliqué y les pedí la carta de libertad. Para ellos era una putada, pero me respetaban y querían lo mejor para mí. Miércoles ya estaba en Valencia y jueves marchamos a Japón para hacer grupo. Estuve dos meses en Valencia, lo que duró la Copa de la Reina, y entonces me llamó el Atlético de Madrid. Me gustaba Valencia, la ciudad y el club, pero empezaba la carrera de periodismo, la mejor universidad se encuentra en Madrid y el Atlético me ofrecía becas.

¿Cómo fue a Madrid?


Estube un año, en el Atlético, y no lo pasé nada bien. Los estudios y el fútbol no me fueron todo lo bien que me esperaba. Tuve que irme del club, pero me tenía que quedar en Madrid por la carrera. Me decanté por el Canillas, de Segunda División, porque me prometían becas para la universidad. Pero prometen y después nada. Además, en Enero, contra el Atlético de Madrid, me lesioné y me lesioné el ligamento lateral interno. En la Quirón de Madrid me dijeron que era un mes de baja, pero me estuve tres meses sin poder apoyar el pie y ocho meses y medio sin jugar.


¿Cómo valoras la temporada en tu regreso al Espanyol?


Volvía, en teoría, a un equipo de Copa de la Reina, pero los resultados no acompañaban. Nos veías entrenar y parecíamos el PSG, y después nos veías jugar y nadie se atrevía a tocar la pelota. ¡Era frustrante! Aún así, estaba convencida que si el Espanyol bajaba, yo me quedaba. No podía descender el equipo que me había visto crecer. Por suerte, a final de temporada ganamos 4 o 5 partidos, cosa que no habíamos hecho en todo el año, y nos salvamos. Acabo de llegar después de haberme ido, y me quiero quedar al Espanyol. [...]